Agradecimiento genuino

Hay un déficit de palabras para expresar, y aun más de palabras para curar.
                  Josep Maria Esquirol.

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Durante mis clases de inglés, la profesora siempre me ha preguntado acerca de mi trabajo (qué hago, cómo gestiono mi tiempo, cómo me relaciono con mis compañeros…) Y justamente el último tema fue algo más específico: ¿qué es lo que puede estresarme en el trabajo?

Le agradezco con afección que me sacara el tema.

Nota sobre la base de nuestra disciplina

UX. Ya he hablado en varias ocasiones qué acompaña ‘experience’. También he escrito sobre la comunicación y la empatía, llegando solo -y siempre- a reflexiones. Ahora mi reflexión es sobre la afección y la gracia comunicativa.

Pero antes hablemos de mi respuesta sobre el estrés…:

Estrés en el trabajo

El estrés es una emoción, un estado que se presenta en nuestras vidas para aprender -creo-. Hay que aprender a gestionar el estrés, a entenderlo. O mejor, entender que estamos estresados, relajarnos y gestionarlo.
Justamente, estoy en una etapa de mi vida en que el volumen de trabajo ya no me estresa -y desde hace años-, por mucho que tenga. Bueno, puede agobiarme, pero lo que hago me gusta, y eso no pica. Ahora, cuando el estrés se asoma lo hace de forma distinta.
Mi respuesta a la profesora fue la siguiente: lo que puede generarme estrés en el trabajo es la falta de comunicación, que conlleva a la falta de comprensión y posiblemente a posibles caos, pero circunstanciales. Se necesita una comunicación entre las personas mucho más efectiva pero más afectiva. Mucho más. Más abierta; más clara; más convincente; más directa; y más comunicación, en general.

Afección y gracia comunicativa

Pero… hay algo más en esto. La comunicación tiene que tener gracia, saber dar palabras, saber recibirlas, saber agradecerlas. ¿Se llegaría de este modo a comprendernos mejor? ¿Es así como reduciría el estrés? No lo sé. Aquí viene lo que comentaba sobre entender qué nos estresa. Después de relajar las emociones estresantes, me doy cuenta de lo que sé: la comunicación tiene que ir en sintonía con la afección, la sensibilidad.
Tenemos un gran reto.

Oda a la ‘human experience’

En un artículo reciente sobre UX, se habla de forma general sobre la empatía con una frase que me ha llamado la atención (hago una pequeña paráfrasis): la fuerza que tiene la afección, sentir y dar afecto, como la más profunda experiencia humana.

Me viene en mente una analogía: cuando Timothée Chamalet en la reciente película de Luca Guadagnino dice ‘Si supieses lo poco que sé sobre las cosas que en realidad importan…’  Eso es. No solo se trata de hacer, sino de sentir e ir sintiendo mientras hacemos.

 

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Carácter usable

No juego bridge ni doy fiestas con el fin de divulgar mis teorías, si lo que pienso es correcto, se divulgará por sí mismo.

Wilhelm Reich.

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Iba a poner de título ‘Ser usable’, pero buenos amigos y compañeros me advirtieron que la expresión podría resultar muy ambigua. Me gusta la expresión -aunque no tenga mucho sentido-. Para mi se refiere a ser una persona fácil de tratar/usar (¿?). Tiempo atrás, cuando la usabilidad no estaba en boca de casi ninguna empresa, me llamaban ‘el usable’. Pero simplemente porque me dedicaba a ello. Nos preocupamos por la satisfacción del usuario y tenemos en mente las estrategias, las técnicas, el conocimiento… todo, para originar buenas experiencias.
¿Los que nos dedicamos a la experiencia de usuario… somos usables? ¿Somos personas fáciles de tratar? ¿Complace nuestra forma de ser y hacer? Claro. Diría que sí, si nuestro objetivo es originar buenas experiencias -no hay intención ególatra-. Pero, ¿cabe la paradoja y el sentido antagónico en la práctica?

Como dice Reich, escribiré mis pensamientos. Y, si son correctos, se divulgarán por sí mismos.

(Insights) sobre una persona usable

Introspección: para entender a los demás, primero necesitamos entendernos

La falta de introspección puede sesgar de forma negativa la manera de ver o detectar qué necesidades tienen los demás. Esto tiene una analogía con lo que comúnmente se dice: ‘si quieres gustar a los otros, gústate primero’.

Este que viene a continuación, ya está muy oído…

Empatía: hay que ser empáticos

¿Hay que ser? ¿y si no lo somos? la empatía es una característica de la personalidad. Se puede llegar a ser empático y trabajar en ello, pero, o lo eres, o no lo eres -creo-.
Se trata de entender a la otra persona, escucharla, sentirla. Uf, ¿es mucho, no? A grandes rasgos, entenderemos a la otra persona si hay un trabajo de introspección propio previo (disculpad el juego de labiales), a escucharla no sólo con las palabras, sino con el lenguaje no verbal (a veces tan subestimado) y la sentiremos si dejamos que la energía fluya.

No creer que lo sabemos todo

Si lo sabemos todo, ¿qué nos queda por aprender? Se dice que seguimos aprendiendo -o que podemos seguir, si no pensamos que lo sabemos todo- hasta que nos morimos.

Ser sólido para tener un sentido propio, que no común

No tener iniciativa propia y hacer lo que hace la manada no suscita ninguna especie de magnetismo en una persona. Mmm… analogía con lo que puede resultar mediocre.

Bambolearse

Poco más. Si dejamos un poco de lado la inseguridad, los escrúpulos y los convencionalismos, nuestra mente y cuerpo experimentarán sensaciones tranquilistas y endorfi-oxitocínicas.

  • Apunte sobre la inseguridad: pienso que todos tenemos inseguridades, y son difíciles de trabajar. Pero la inseguridad en exceso sin reconocerla puede hacer que adoptemos actitudes egocéntricas, de narcisismo o poder.

Simplificar para no complicarse

Hay la creencia que simplificando no tendremos éxito. Pienso que podemos creer en lo simple sin dejar de ser auténticos y originales.

La humildad se puede casar con la asertividad

Con humildad no me refiero a bajar la cabeza (‘pits i amunt!’ como se dice en catalán). Y con la asertividad no me refiero a tener que -ni saber- decir no. Va más allá.

To be charming

Con este también tengo la duda: ¿ser? ¿se puede aprender a serlo?

Creo que me dejo muchos más por el camino. Pero he expresado los que más vueltas me dan en la cabeza.

Conversaciones magnéticas

‘El gran hombre es aquel que reconoce cuándo y en qué es pequeño’
Wilhelm Reich.

Conversaciones magnéticas

Desde hace días parece que uno de los elementos más clave en la experiencia de usuario se viste de rojo: la comunicación. Llevo años obsesionado con el sistema de etiquetado textual en los entornos digitales. Siempre supe que para que funcionase una web -fuera realmente usable-, el texto y los mensajes tenían que ser más que buenos.

Siempre se dice: ‘pensemos en los usuarios y adaptémonos a su tono y a su manera de hablar’. Pero esta empatía es tan difícil de llevar a cabo…

Her, en 2013, ya nos describió como sería un mundo de realidad aumentada y de bots  en un futuro no muy lejano.

Llegan los chatbots, con la intención de establecer comunicaciones naturales entre personas y sistemas de información. Una tendencia aún bastante lejos de la demanda de los usuarios, pero que llegará a cambiar los hábitos de consulta de información y de estar comunicado. De entrada, deduzco por dónde podemos empezar a generar experiencias ricas conversacionales: por los wizards; empecemos con los wizards, por ejemplo, a mimar las preguntas que hay que hacer en cada paso y situación.
El procesamiento del lenguaje natural aún está cojo, y los 
bots son poco naturales -por el momento-. Sin embargo, ¿cómo tendrán éxito?  mejorando el PLN, claro, pero sin dejar de lado la forma en que se comunica y cuándo. Pero lo que llevará a que toda la sociedad sea fan de este sistema, es lograr que la conversación sea fresca y amable. 

Joaquin Phoenix no sólo se encontraba en 2024 interpretando a un hombre que habla con un robot para organizarse su día a día. En la película, vemos en qué mundo se encuentra ‘Theo’ y lo que necesita. Una sociedad muy parecida a la de hoy. Y totalmente igual a la de los años 80, 70, 60…

Necesitamos comunicación, hablar entre personas. Y que esta comunicación sea afectiva, natural, fácil… Tantas veces se oye que el mayor y principal problema de una empresa es la comunicación… que el principal problema entre las relaciones humanas es la comunicación y que muchos problemas vienen por no haberse comunicado. Entonces, ¿cómo vamos a pretender, además, que las conversaciones sean buenas?

No vamos a entrar en el porqué de los problemas comunicacionales de la sociedad; por qué están todos comiendo en una mesa sin hablar y mirando la tele… no. Con la aparición de la mensajería instantánea, las personas hemos encontrado un medio desinhibido para comunicarnos. Ya no es difícil. Sin embargo, si la tendencia es comunicarse cada vez más con la tecnología, ¿qué pasará con la comunicación entre personas?

Todo nos conduce al mismo sitio: querer comunicarnos; necesitamos tener conversaciones. Y si cuesta hacerlo entre personas, buscamos la tecnología.

 

Making sense

“La imaginación exagera, la razón subestima, el sentido común modera”.
Marlene Dietrich.556566_220150068113412_28865884_n

-Al final, esto de la usabilidad es aplicar el sentido común…

-¿Común? No, no creo…

-Eres un romántico.

Sí. Soy romántico. En la profesión, el sentido común lo utilizo para entender las necesidades de información de una audiencia genérica cuando el producto lo requiere. En muchas ocasiones me encuentro delante de una estructura de la información donde un poco de sentido común funcionaría para entender el contenido que se presenta por pantalla. Sin embargo, el mundo digital es paradójico a veces: muchos sistemas se dirigen al público común -o a un público habitual- y los usuarios de este perfil no tienen, normalmente, sensaciones de algo común.

¿Entonces? ¿Aplicar sentido común? No sólo este sentido. Apuesto por un sentido propio profesional que ayude a entender y a tener empatía con usuarios con necesidades comunes.

– Los de usabilidad recomendian que esto sería mejor si…

Ah!, las veces que estas recomendaciones se las lleva el viento… Los que nos dedicamos a la ‘UX’ nos fijamos mucho en los detalles y argumentamos sólidamente cómo va a funcionar mejor una solución u otra. Y no. No intentamos competir con las decisiones de negocio o de diseño. ¿Tenemos razón? No sé; creo que brindamos ideas razonables desde nuestras sensaciones, desde nuestra experiencia… Sólo conocemos bien, e intentamos conocer aún mejor a los usuarios y las soluciones que normalmente funcionan.

Apunte sobre el etiquetado textual

Google glass; Digital freckle; Slipy app; Hamburger menu; sticky header…

Vienen ya desde hace días estos términos en el mundo UX. Se inventa y reinventa el etiquetado textual para definir productos, formas y/o funcionalidades que están de moda y que prometen un éxito rotundo. Sobre estos que enumero, enfatizo el hamburger menu.
He estado a favor y en contra de soluciones con este tipo de menú. Pero, recordemos: no por tener una razón absoluta; la argumentación razonable es lo que intento aplicar.

El hamburger menu no es algo novedoso. Se creó este tipo de icono funcional desde antes que yo naciera. Pero lo defiendo. No lo defiendo como algo que pueda ser rompedor, sino como un elemento que está de moda y que va funcionando de nuevo. Sin embargo, lo que provoca fasciculaciones en mis ojos es el uso arbitrario de este icono. ¿Cómo puede hallarse en una página de inicio en vista de escritorio? Y más aún cuando en esa página principal sobran los blancos por todos lados -el diseño respira mucho-? One-click ruleEso es, un concepto que se puso de moda años atrás y que aún lo tendríamos que mantener en la moda: ahorrarse en la medida de lo posible clics para acceder a la información.

Hoy, en 2016 se ponen de moda los sticky, sobretodo en los botones de llamada a la acción (CTA). Bien. También se dividen las interfaces en dos grandes contenedores de información; se apuesta por usar tipografías más grandes; más grandes imágenes… Pero también se trabaja aún en el tema responsivo. Claro, van saliendo tendencias, y el responsive aún es tendencia de la que aprendemos todos. También y aún con el minimalismo, la simplicidad, la discoverability… Estas pueden que evolucionen a la austeridad o que antagónicamente desaparezcan en unos años. Quién sabe…

Por cierto -me dejaba algo que se suele debatir-: PX. ¿Es un hiperónimo de UX o UX es su hipónimo? ¿CX es entonces el hipónimo de UX? Entonces, Product Experience también es hipónimo y no hiperónimo de CX… Mmmh… no sé si estas fórmulas tienen algún sentido -común o no-. Sin embargo es romántico pensar en ello.

Sincronía paralela

No. No veo la necesidad imperiosa de tener una slippy app en el coche. No la necesito para consultar el saldo de mi cuenta corriente mientras conduzco. ¿Es el contexto adecuado para hacer cálculos y pensar en números? No. Tampoco. Tampoco necesito una ‘slippy’ en el coche para informarme qué gasolinera tiene más descuen580935_207528162708936_1597599833_ntos… Digo yo: si voy en reserva, sólo espero encontrarme con una, para no quedarme tirado en la carretera. Por lo tanto,
tampoco.
Me gustan las tendencias que están emergiendo en el mundo digital. Mucho. Pero deberíamos pensar si ciertas tendencias las necesitamos o son algo simplemente cool o porque sí, porque se llevan. Si llevo una ‘slippy’ en el coche, me gustará que me diga si puedo parar a repostar en pocos metros o si me quedo tirado en la carretera. Eso es útil.

Placentero

Ah!, diseño responsivo. Es cierto que ya es un tema muy tratado, pero la experiencia me dice que aún se toman decisiones arbitrarias. ¿Lo necesitamos? ¿Está claro, no? ¿Cómo vamos a tener una web sin una grilla líquida que se adapte a la mayoría de tamaños de los ‘todos’ dispositivos móviles? -Me ha cansado la pregunta…- Claro que tenemos que tener responsive… ¿Por qué? (?!) Necesito argumentos sólidos de que la experiencia de usuario lo requiere.
Parece muy razonable que el contenido en escritorio tiene que poder verse bien en móvil, sin hacer zoom. ¿Cuántos de nosotros, sin embargo, vamos a la versión clásica de una web ante algo adaptado?

No se llevan sombras tampoco –flat design– ni biseles ni bordes. Muy bien. Creo firmemente en la simplicidad. ¿Pero, y si tenemos que hacer una excepción? ¿Y si la ausencia de esa sombra enmudece sentimientos de placer?

Resonante

Observando a los usuarios, te fijas en el lenguaje no verbal -siempre nos dice mucho más que el verbal, o lo complementa notablemente-. Bueno, no vamos a profundizar en lingüística, pero sí que hay comportamientos generales que nos indican el estado emocional de la persona en una conversación: los brazos cruzados, señalar con el dedo… Más allá: me gusta más fijarme en el brillo de sus ojos al hablar, o como sufre alguna pequeña fasciculación en la cara. Eso nos dice aún más.

Pequeña nota sobre el parallax: tendencia, sí. ¿Y sirve? Sí. Este recurso juega un papel muy importante en el sentimiento de las personas consultando información en los medios digitales. Necesitamos sentirnos arropados, afecto, estar cómodos, seguros. El parallax nos acompaña en la navegación, anda con nosotros; nos acompaña. Sólo hay que pedir que sea atractivo, que sea silencioso, simple, humilde. Que no moleste.

Sincrónico

Muchas veces tomamos decisiones que se sustentan con argumentos sólidos de usabilidad y buenas prácticas. Pero podemos retarnos a tomar decisiones y apostar por algo que no parece tan usable de entrada, pero que satisface la experiencia de nuestros usuarios. Probemos. Así iremos sincronizándonos con el éxito. Seguro.

Au port!

Contento me puse este fin de semana al salir de un establecimiento, mi óptica de confianza.
Contento como aquel que acaba de escuchar una gran pieza musical como183762_215248061936946_2009128550_n la que titulo y te eleva a un grado de satisfacción memorable.

Acompañé a una persona a buscar líquido humectante para las lentillas. La responsable de la Óptica, que tanto me conoce y sabe cuáles son mis preferencias en gafas, me dijo: -el otro día pensé en ti: llegaron unas gafas que te encantarán, son como las que siempre buscas!-. Me quedé parado y le dije que me encantaría que me las mostrara. La mujer, aparte de poder hacer negocio conmigo, me expresaba su satisfacción en mostrarme algo que me llamaría la atención. Se sentía llena de energía y feliz en enseñarme su juguete. Sabía que le había llegado un producto que me haría sentir bien, que me complacería. Y así fue.

Yo llevo gafas, sí. Y siempre que me las cambio busco algo original, sencillo y ligero. No sigo ninguna moda, pero las quiero bonitas. La responsable de la tienda siempre me ha observado, aunque me atendiera otra persona, fijándose cuál era mi actitud ante lo que me probaba. Y se adelantó esta vez a mis necesidades. De forma contundente me dijo: -vas a quedarte parado-. Se abre el cajón y me dice: -Toma, pruébatelas…, son las tuyas!-.

Os comenté que me complació. Tampoco voy a deciros si las acabé comprando… Lo que sí digo, es que la experiencia de usuario fue genial (impecable) y que mi óptica de confianza tiene a profesionales muy expertos en UX. No sólo nos satisfacen con las necesidades racionales, sino con las emocionales, individualmente…

Well-springs

Love and knowledge are the well-springs of our life. They should also govern it.
Wilhelm Reich

De nuestro rol en la sociedad

Tanto en la vida personal, como  profesional, debería gobernar el amor y el conocimento.

No quiero escribir en torno a una egolatría. Si hago una reflexión del perfil del profesional UX lo hago manteniéndome al margen, sin incluirme en toda la argumentación.

Recientemente, he estado contrastando lo que dicen colegas de la UX sobre nuestro rol profesional en la sociedad. Y hay cosas interesantes.

La persona que tiene intereses sobre las experiencias de usuario y tiene la suerte de trabajar en ello, suele ser alguien apasionado. Sí, me refiero a esa pasión que hace brillar los ojos, a esa sensación de hacer flotar las cosas para obtener grandes beneficios emocionales.

¿Existe la vocación en este punto?

No creo que haya la vocación de ser una persona ‘usable’ -permitidme la expresión-  como la hay en ser médico o arquitecto. La vocación para este perfil no existe, más bien existen aptitudes o personalidades que se llevan de serie para poder dedicarse a mejorar lo presente en el mundo digital. Y aquí entra la ambición: el profesional de la UX es una persona ambiciosa. Eso creo.
Sin embargo, tengo un ejemplo práctico que muestra poca ambición y que, por consecuencia, la profesionalidad del verdadero UX desaparece, es ineficiente. Un responsable le pide a su equipo de UX que quiere convertir una web en responsive. Bien. El equipo prepara el presupuesto de lo que esto va a conllevar. Y el jefe rechaza pagar la cantidad propuesta, por lo que…:

— Chicos, hagamos sólo la home, de momento…
— (!?)

Ok. El equipo ejecuta. Se está llevando a cabo un trabajo que no tiene sentido. Aun así, los empleados obedecen al jefe: ‘hay que hacer al menos la home para que la gente vea que vamos a la última’. En este punto nadie se atreve a argumentar en contra. Y no se trata de entrar en largas discusiones que perjudiquen el sitio de trabajo. No; se trata de ser asertivo. Ante todo, en una estructura jerárquica simple, todos somos compañeros de trabajo, y, si todos queremos sumar, no hay competición alguna; ni del tipo: ‘ni pa ti, ni pa mi’.
Como bien se dice, en la práctica hay que preguntar de qué presupuesto se dispone. Si no se dispone de presupuesto suficiente para hacer las cosas bien hechas, habría que desestimar la opción de hacer ‘chapucillas’ en los entornos de comunicación. ¿Qué profesional de la UX no es lo suficientemente ambicioso para no reflejar un proyecto que lleve a la frustración absoluta de los usuarios? Y no me imagino qué pasará cuando se decida crear las otras secciones responsivas, seguramente heterogéneas con la página de inicio hecha meses atrás.
Si un equipo cede a este tipo de peticiones, nos volveremos ejecutores mediocres. Pero, un momento…: los de la UX son grandes comunicadores persuasivos, energéticos con los receptores, seducen con el discurso. Por lo tanto no, no pueden hacer chapuzas.

¿Te viene de serie saber comunicar, escuchar, entender, emocionarte y hacer sentir? Si es que sí, quizás serás un buen profesional de la experiencia de usuario y la arquitectura de la información. Tendrás el perfil para serlo. Y te rodearás de profesionales muy semejantes.

Lo ideal es estar en un equipo con los mismos perfiles pero con distintas personalidades a ser posible. El objetivo debe ser común. Como bien dicen los expertos, un buen diseñador gráfico tendrá que tener otros intereses que no sean el de sólo diseñar.

Dejaos enamorar por el conocimiento. Enamorad, pues, a los usuarios para que siempre tengan  un affair con el entorno de información diseñado.